En el marco de las recientes liberaciones de presos políticos registradas este domingo 1 de febrero en Venezuela, familiares y allegados de Gabriel Sánchez Piña aguardan con expectativa su pronta excarcelación.
El joven de 19 años, diagnosticado con Trastorno del Espectro Autista (TEA), permanece recluido en el centro de detención de la PNB en Boleíta (Zona 7) junto a su hermano, Levy Sánchez, ambos hijos del ex diputado opositor José Sánchez “Mazuco”, también privado de libertad.
La situación de Gabriel ha despertado una preocupación particular debido a su condición de neurodivergencia. Pese a los retos que implica el autismo, el joven es descrito como un ciudadano brillante y productivo que se integraba activamente a la vida laboral en el pulilavado «Alta Gama», ubicado en el sector La Paragua de Maracaibo.
En este establecimiento familiar, Gabriel y Levy trabajaban diariamente junto a su padre, demostrando una autonomía que incluía el manejo de motocicletas y diversas responsabilidades operativas.
Sin embargo, esta funcionalidad depende de una estructura de vida que la reclusión imposibilita. En días recientes, su madre, María Piña, ofreció declaraciones al periodista Seir Contreras, en las que calificó a Gabriel como un joven que posee un “cuerpo de adulto pero requiere atenciones especiales”.
Perfil laboral y estabilidad de salud en riesgo
La progenitora subrayó que para una persona con TEA, la falta de una alimentación estricta y de horarios regulados representa un riesgo directo para su estabilidad integral.
Durante la entrevista, enfatizó que el perfil de sus hijos es netamente laboral y familiar. Explicó que los hermanos Sánchez son conocidos por su dedicación al trabajo y que son ajenos a cualquier activismo partidista.
«Ellos dos no son nada políticos», afirmó Piña, insistiendo en que la detención interrumpe la vida de dos jóvenes cuyo único foco era el crecimiento del negocio familiar y el esfuerzo privado.
El caso de los hermanos Sánchez Piña se ha convertido en un símbolo de la espera que viven decenas de familias en esta jornada de liberaciones. Para María Piña, la libertad de sus hijos no solo sería un acto de justicia, sino una medida urgente para garantizar la salud que Gabriel demanda.
La comunidad de La Paragua, que conoce su trayectoria en el pulilavado, se suma al deseo de ver a estos jóvenes de regreso en sus labores habituales.










