A solo 24 horas del momento más esperado por toda la feligresía, contemplamos a la Virgen como Reina de la Alegría.
¡El altar ya se engalana y la Plazoleta respira fiesta! La alegría que nos embarga no es pasajera; nace de la fe viva y de la certeza de que mañana nuestra Chinita desciende para abrazarnos, derramar consuelo, renovar la paz y llenar de verdadera esperanza a cada hogar zuliano y venezolano.
A las puertas de este glorioso reencuentro con la Sagrada Tablita, abramos de par en par los corazones para recibir la gracia de su presencia y celebrar juntos la dicha de ser sus hijos.
«Reina del universo, Esperanza de nuestras vidas: Danos consuelo, paz y alegría».











